Una escritora, Kate Cold, viaja hasta África para realizar un reportaje sobre el primer safari en elefante para turistas, acompañada de su nieto Alexander Cold y su amiga Nadia Santos, además de un fotógrafo. Al llegar allí, se encuentran con el hermano Fernando, un sacerdote que les pide ayuda para ir a buscar a sus desaparecidos hermanos de misión. Así que se ponen en camino hacia el bosque de los pigmeos. Los pigmeos estaban gobernados por el rey Kosongo. También ejercía autoridad el comandante Mbembelé y un brujo al que temían, Sombe. El rey esclavizaba a los pigmeos y les obligaba a trabajar duramente si querían volverlos a ver. Antes, los pigmeos vivían en el bosque y respetaban a una reina llamada Nana-Asante. Al desaparecer ésta, llegó el rey Kosongo, quien se hizo con el amuleto de los pigmeos, un hueso humano que contenía un polvo eterno que curaba muchos males. Al perder este amuleto, los pigmeos carecían de alma y de libertad. Por lo tanto, Kosongo, sanguinario militar, tiene todo el poder sobre los pigmeos.
El libro me ha parecido muy divertido, aunque la historia es un poco fantástica. La astucia de los personajes y la valentía de las tribus lo hacen emocionante e intrigante.
Por otro lado, me ha gustado el ambiente en que se ha desarrollado, porque me recuerda a mis clases de sociología y antrolopología social del primer cuatrimestre.
Si te gustan los temas de antropología, deberías leerte una novela de Enrique de Hériz que se llama "Mentira". Trata de una antropóloga que estudia los ritos funerarios de diferentes culturas, a la que su familia cree muerta tras una expedición.
En clave de humos, también es muy recomendable "El antropólogo de inocente", de Nigel Barley.